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La pérdida de valores de nuestra clase dirigente

La pérdida de valores de nuestra clase dirigente

Desde la vuelta a la democracia 10 de diciembre 1983 con Alfonsín, la ineficiencia, incapacidad de gobernar y la pérdida de objetividad de nuestros gobernantes ha sido cuenta corriente.

¿Cómo un pueblo argentino tan humilde, trabajador y con inmensas riquezas naturales tiene un 35 % de pobres? una clase media poco a poco desapareciendo por el cóctel inflacionario (alimentos, servicios públicos y tarifas). Esta amada democracia y amada por la gran parte de la clase política, nos ha dejado en estas cifras tan alarmantes. Una democracia que nos ha dividido en millones de partidos políticos, los cuales ninguno pudo resolver los problemas de la gente y recomponer las instituciones argentinas soberanas .

Más allá de la falta de incapacidad, está el no reconocer la realidad tal como es, la pérdida de valores éticos y morales .

Sus estadistas, sus legisladores, su clase política, sus sindicatos (¡el contenido de la democracia actual!). Esta clase política tradicional tiene una visión política según sus conveniencias personales y al grupo de personajes que los rodean. Estos líderes de hoy, tan demócratas pero con cuentas en el extranjero, inmensos hoteles en el sur argentino, bolsos en un convento… Pero a todo esto el que pone el lomo para sacar este país adelante lo estafan día a día con el arma más perversas de todas, la ”inflación”.

Nosotros, el pueblo, tenemos que asumir la falta de liderazgos de esta clase política pagando la suba de naftas, luz, gas, alimentos. Pero estos líderes utilizan el Congreso de la nación para pagarse los dietazos, para subirse el sueldo o vender la soberanía nacional como lo han hecho, por ejemplo, YPF.

¿Que nos queda después de toda esta verdad política?

Pensar y analizar todos lo que nos venden en los medios de comunicación masivos, tener tacto social, ver la realidad como describí en este artículo, la objetividad es lo primordial en esta guerra psicológica de estos partidos políticos.

Pero no solo los medios de comunicación y nuestra clase política, sino también hacer una fuerte autocrítica, no es casualidad que TINELLI tenga un alto rating, hay un público que consume esa clase de programas nefastos y degenerados. ¿Por qué hablo de este personaje? se lo quiere instalar en los medios como futuro candidato para la presidencia de la República Argentina .

Este sería el último insulto que nos podría dar este virus que es la democracia, que nos ha vuelto individualistas, pelearnos unos contra otros en partidos políticos cuando hay una gran parte de la población que pasa hambre y miserias.

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