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En Brasil existe la justicia

Sobornos, lavado de dinero y asociaciones ilícitas, pareciera un cuento del que ya hemos sido testigos, aunque esta vez el protagonista fue Brasil, quién se animó a sacarle la impunidad a su ex Presidente Lula da Silva. En el día de ayer, su solicitud de habeas corpus fue denegada por Supremo Tribunal Federal, lo cual allana un arduo camino hacia la prisión.

Corrupción pasiva y lavado de dinero es la caratula de la causa que lo llevaría a aproximadamente 12 años de cárcel.

8 millones de dólares fue la ganancia que sacó del tan anunciado escándalo de la petrolera estatal Petrobras, Lava Jato. Ello debido a maniobras fraudulentas de pagos por conferencias, viajes y ”regalos”.

Como si se tratara de un circo, la irresponsabilidad de su amiga, la ex Presidente Dilma Rouseff, de otorgarle el puesto de Ministro de la Casa Civil, algo así como Primer Ministro. No se trata de si se lo otorgó o no, sino el ”cómo”. Ya que, en las escuchas telefónicas, le aclara que ”use” dicho papel por si lo necesitaba, porque le daba inmunidad.

Ahora bien, la defensa de Lula tiene hasta el día 10 de abril para presentar los ”embargos de los embargos” ante el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región, de Porto Alegre, en donde apeló su sentencia. Lo que significa que resulta improbable que el líder del Partido de los Trabajadores vaya a ser arrestado antes de dicha fecha.

Incómodo no va a sentirse, más bien le traerá recuerdos de cuándo estuvo tras las rejas en el año 1980 como consecuencia de comandar las huelgas de las fábricas del Gran San Pablo en reclamo de aumentos de salarios. El ansiado regreso.

A su vez, aún no se terminó de investigar Odebrecht, la cual fue para Lula uno de los principales brazos del mercado privado para la internacionalización de las empresas brasileñas. Tal fue la repercusión y el llamado de investigación que provocó la destitución de la Presidente por ese momento, Rouseff.

Algo similar a lo sucedido en nuestro país, pero que supo juzgar y poner tras las rejas a los responsables. Sin dañar la susceptibilidad de ningún país que cuente con la misma historia, se puede afirmar que en Brasil existe la justicia.