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El sucio negocio del fútbol

En el año 2016 el periodista de Clarín, Luis Majul, elaboró el primer informe que relacionaba a la Provincia de Buenos Aires con la APREVIDE en hechos de corrupción. La APREVIDE se desligó del hecho, y el caso quedó en el olvido una vez entregado el fútbol nuevamente al círculo rojo.
En APREVIDE hay varias irregularidades, presidida por el señor Juan Manuel Lugones. ”A causa de unas bengalitas” se ha llegado a suspender un partido de fútbol por segundos en un público neutral, ya que para el partido disputado en aquel en tonces en el José María Minella, donde no podía ingresar público visitante. Sin embargo, se pudieron notar caras familiares barras bravas, aquella vez de La 12. Más allá de encontrarse camisetas parciales, las cámaras pudieron vislumbrar a gente de la barra entre los 9 mil plateístas.
En un partido entre San Lorenzo de Almagro y Lanús, que se jugó entre 60 mil personas, se destinó 1 millón 400 mil pesos solamente en policías.
En un Independiente-Racing, el segundo clásico más efervescente entre quipos de Avellaneda, 60 mil espectadores, se destinó 300 mil pesos.
Las fuerzas de seguridad pasa un listado de oficiales, en el primer caso fueron 600 efectivos de 1200 prometidos y en el segundo fueron 800 de 1500. Los clubes mediante un CBU tramitan el dinero para depositar en la cuenta.
En partidos de menor transcendencia se aprovecha de bocanear, mientras que en los de mayor transcendencia los números se ajustan un poco más.
La mordida es gigante como tiburón, la AFA, la APREVIDE y los clubes están metidos porque, antes de emitirse el CBU, el listado de oficiales pasa en manos de la entidad máxima del fútbol argentino y la agencia de prevención. Luego, el mismo club pasa lista el día del partido para ver si se cumplió con dichos números y vuelve a pasar por la APREVIDE y la casa madre de este deporte.
Ahora, en los partidos de verano, donde se hospeda en la ciudad a los clubes grandes y lo organiza Torneos y Competencias… A la hora de realizarse los encuentros clásicos, las parcialidades de ambos bandos asisten, por lo que se pretende una mayor fuerza de seguridad. Sin embargo, 1 millón 500 mil pesos es lo que se gasta para lo que son 32 mil espectadores, 16 mil para cada bando. 300 efectivos policiales en lista. Ahora para trasladar a los hinchas y jugadores hay más efectivos que no son facturados.
¿El verano los calma?
Lugones sale a hablar por TYC para decir que todo está mejor, pero la situación no es así y a los barras no los calma la playa y el agua. Estos son el problema, pero a la vez son la solución de los principales líderes.

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