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¡Perdonalos! No saben lo que hacen

Foto: Futbol.com.uy

 

 
La selección masculina de fútbol argentino volvió a decepcionar a todos los fanáticos tras caer ante Venezuela. Muchos me corrijan y digan que fue un empate, sin embargo ese gusto bajo la lengua me da razón suficiente para llamar a esto derrota.
“El primer tiempo fue mejor que el segundo”, “Messi caminó”, “la selección jugó bien, pero no se dió”, “no le ganamos a nadie”
Muchas opiniones que tranquilamente se pueden llamar no constructivas debido a su poca profundidad, simplemente son títulos para nosotros los periodistas. A la hora de defender dichas declaraciones, nadie logra plasmar en concreto el hecho y cae en la poesía absurda para llenar de neblina la nada misma.
Si La Pulga camina, corre o gambetea, no cambiará el resultado, mas bien tendrá un mejor partido. No podemos pedir que haga un gol para luego exigirle que haga dos más, y así sucesivamente.
Además, que jueguen y les obliguemos a que se parezcan a la plantilla de aquella selección de 1986, sin embargo esta es otra con distintos apellidos y planteo. No hay que poner la vara a una altura imposible de aspirar.
Jorge Sampaoli le ha dado jugabilidad dentro de la dinámica y el planteo estructural en el campo de juego. El ahora entrenador de la Albiceleste ha reconocido que están “más complicados”, ya que las tablas indican de manera fehaciente que podemos quedarnos sin Mundial de Rusia. Aunque, seamos claros a la hora de culpas, Sampa tenía cuatro partidos para clasificar al equipo.
¿Por qué perdimos? Es clara la respuesta a simple vista: dominamos las situaciones, fuimos superiores en el principio y se arrinconaron atrás. ¿Entonces ganamos? No seamos idiotas si teníamos una plantilla con los mejores nombres, no supimos llegar con la claridad suficiente y, a su vez, nos supieron anular en el segundo tiempo.
En la cancha somos todos iguales y los billetes no convierten los goles. Los nombres se borran y el juego pasa a ser parte fundamental, en eso perdimos.
Con todo lo referido anteriormente no se justifica que sean criticados y hasta humillados en las redes sociales. Hay que entender cada variable y profundizarla.
No se puede pedir, en plena época de recambio, la clasificación a la máxima competición para soñar ser los mejores. Hay que ser realistas y sacarnos el ego de encima.
Igualmente, no cuesta nada saber soñar.

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