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Arroyo odia a Libertad

¿Centro Cívico? ¿Centro Judicial? ¿Un predio abandonado? ¿Dárselo a la Provincia?. Lo claro son las ganas del intendente del municipio de General Pueyrredón, Carlos Fernando Arroyo, de sacarse de encima semejante estructura y para mal personal no encuentra a la víctima.

Los carteles oxidados, la arena convertida en barrial, el agua estancada y la falta de mantenimiento son más bien un problema para los vecinos, que una pronta solución. “No voy a mudar la municipalidad”, afirmó el jefe comunal en su momento de asumir.

El problema quizás no sea la idiotez de Charly, sino quienes lo aconsejan y manejan como a un títere. Si la estructura comienza a derrumbarse antes de llegadas las elecciones de 2019 ¿saben el problema que significa?.
No parece loco pensándolo seriamente, ya que no hubo respuestas concretas para su solución y no creo que tengan ganas de trabajarlo. A su vez, al tratar de esquivar el tema dejan un rotundo NO.

No queda lejos el primer piquete en la Era Inoperante, donde el edil salió del castillo a enfrentar cara a cara el problema y todos lo vieron como un súperfuncionario dispuesto a poner el rostro. Sin embargo, por eso digo “lejos”, se mantuvo durante meses refugiado.

La estructura esta allí en señal de monumento a la vergüenza como consecuencia de la poca inversión de este gobierno, para por lo menos demolerlo.
Ni siquiera se han tomado el trabajo de comprar dos metros de alambre necesarios para cerrar el semejante hueco de entrada por el cual mucha gente se filtra hacia el interior del predio.

Las fuerzas de seguridad tampoco imponen su presencia, por ende el lugar ha sufrido numerosos robos de materiales de construcción. Cabe subrayar que en la esquina de Tandil y la avenida Libertad solía situarse un operativo las 24 horas, pero de repente solo pudieron notar los vecinos la singular cabina que quedó como recuerdo.

  

Allí estaba ubicado el Club Atlético Unión, entidad que se mudó a 200 metros, en las manzanas ubicadas en Ayacucho y Calle 194. Podría pensarse la de dinero que se podía haber ahorrado para que El Celeste siguiera con la bella estructura que tenían y los vecinos pudieran estar tranquilos.
Anteriormente, en el barrio había mucha inseguridad con los robos y la falta de presencia policial, lo cual ponía a Libertad como tapa de los diarios. La idea de descentralizar con el Centro Cívico no era mala y daba pie a mayor presencia policial y alumbramiento de la zona. También el asfaltado prometido por años era bien recibido.

El remedio terminó por perjudicar aún más debido a la falta de policías, un predio oscuro como complice para los ladrones, falta de almubrado y cero asfalto.
Además, el juego de ver que hacer para no acarrear ello en la espalda -sumado a la falta de inversiones y trabajo- lleva a los habitantes a sentirse menospreciados. Preferir construir un metrobus que beneficia a unos pocos que traerle una alegría a uno de los barrios más grandes de la ciudad.

Hay “cosas más importantes” que le preocupa al Dr. Arroyo, como “si pusiste la piletita y no la declaraste” o “hacer campaña”, pero queda claro que odia al sector humilde.

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