Anuncios

La Municipalidad que nunca fue

En 2014, la gestión de Gustavo Pulti comenzó la construcción del Centro Cívico del Oeste en el barrio Libertad con el objetivo de trasladar la Municipalidad. Hoy es un terreno abandonado que la comuna intenta sacarse de encima y los vecinos son víctimas del desconcierto sobre lo que pueda llegar a suceder en el futuro.

 
Por Pedro Labrador, Leonardo Hermosilla y Ulises Catriel Cuenca
 
En las primeras horas de la mañana se suele apreciar mucho movimiento de gente en el zona, más precisamente en la avenida que lleva su nombre.
Las madres y/o padres que llevan a sus hijos a la escuela caminando por el cordón de la avenida son un paisaje cotidiano junto con las paradas de colectivo abarrotadas de gente que se dirige a su lugar de trabajo o estudio.
Al llegar a la intersección con la calle Tandil, o como es conocida allí, la 200, es imposible no alzar la vista con semejante estructura solitaria.
En ese mismo lugar, un predio de 13.400 metros cuadrados, se iba a trasladar la Municipalidad con el objetivo de “descentralizar la ciudad”, tal y como había afirmado el concejal oficialista, Diego Monti, a finales de 2012.
La idea surgió en ese mismo año y los vecinos la adoptaron con incertidumbre ya que el terreno era ocupado desde hacía mucho tiempo por el Club Atlético Unión, un club por entonces familiar. La entidad cedió su predio a cambio de dinero y un sector en el Parque Camet, lo cual terminó con la mudanza a 120 metros del lugar –194 y avenida Libertad-.
Pero cuando inició la construcción, a cargo de la UTE conformada por Tecma S.A. y Constructora Calchaquí, la tranquilidad se sobrepuso a la incertidumbre y los habitantes de la zona imaginaron que la venida del municipio traería mayor circulación y seguridad al barrio.
Vecinos desinformados
 

“Yo como mucho de otros comerciantes de la zona nos pusimos contentos porque tener esto acá iba a dar más movilidad, traer fuerzas de seguridad a un barrio tan peligroso y hasta más trabajo. Pasaron dos meses del anuncio y nunca más vino gente a seguir trabajando. Ahora ni idea qué quieren hacer con semejante esqueleto”, así afirmó Daniel Maña, dueño del comercio La Fé.
Las obras se abandonaron en octubre de 2015, con poco más del 30% de la construcción finalizada. La estructura comprendía dos edificios, uno de cuatro pisos y el otro de tres “con espacios adecuados, luminosos, funcionales, para que todo el mundo pueda ser bien atendido y para que los trabajadores municipales puedan prestar bien sus servicios”, como se puede leer AÚN en la página del municipio.

Nuevo gobierno, nuevas ideas

Desde el momento en que asumió la gestión actual, se descartó de manera inmediata proseguir con el proyecto y de a poco fueron desapareciendo del lugar las grúas junto a los camiones. “No pienso cambiar la Municipalidad de lugar”, afirmó el intendente Carlos Arroyo en una de sus primeras alocuciones al asumir.
El año pasado, el ejecutivo local analizó la posibilidad de cederle el terreno a Provincia para construir la Ciudad Judicial, para centralizar las dependencias de dicho poder. La iniciativa nunca progresó más allá de las palabras, en parte porque ya existía un terreno designado para dicha construcción.

La diferencia de como lo veía la Municipalidad para 2016 y como está hoy.

Con el paso del tiempo, el abandono de la obra generó el progresivo desgaste de los materiales, como así también se sucedieron numerosos robos de chapones, maderas, varillas y otros elementos.
Lo que antes generaba alivio ahora genera molestia. Los pastizales altos y las instalaciones a medio hacer son el refugio de ratas e insectos, como así también suscita el peligro de que algunas personas usurpen el terreno para vivir de forma ilegal, más aún cuando se ubica tan cerca de un lugar tan concurrido como el Polideportivo de Ituzaingó y Tandil.
En el Presupuesto 2016 presentado por el gobierno en el Concejo, el Ente de Obras y Servicios Urbanos incluyó una partida de 49 millones de pesos para retomar la obra.
El presidente de la sociedad de fomento del barrio, Dante Albornóz, manifestó en numerosas ocasiones que ha solicitado reunirse con funcionarios para tratar el tema. Sin embargo, los resultados tras los encuentros siempre son los mismos: “No se sabe lo que se va a hacer pero algo se va a hacer”, es el resultado con el que sale de cada reunión. Arroyo tampoco genera expectativas.
Los vecinos reclaman que se haga algo, que funcione la salita del barrio o que se monte otra dependencia porque representa un problema el hecho de contar con una mole cada vez más abandonada y en constante deterioro.
“Más que satisfacción trajo basural, ratas, mugre… Prometieron y no cumplieron, pero no la pagan ellos sino nosotros con semejante construcción que ojalá no se derrumbe ni nada con el tiempo porque va a ser para desastre”, afirma Carmen Ramírez, mientras realiza un ademán para frenar el colectivo 532.

Foto (Quedigital.com)

El delirio de la gestión anterior de montar proyectos costosos y lejanos a la realidad económica del municipio, como éste o los polideportivos, y la desidia del gobierno actual para proseguir con las obras y librarlas al abandono se combinaron para dejar a uno de los barrios más poblados de la ciudad con una enorme incertidumbre de cara al futuro.

Entradas creadas 217

Entradas relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: